Pólizas de vida: la ilusión de la protección

Nunca he sido una persona paranoica, siempre intento llevar mis riesgos a la menor cantidad posible y no me mortifico al salir a la calle pensando en todo lo que puede suceder. Sé que los accidentes pasan en todos lados y que no se puede estar prevenido a toda hora, por eso decidí que si quiero sentirme segura más allá del plano de lo espiritual, tenía que hacerme de un seguro de vida.

La búsqueda no fue sencilla, primero tuve que establecer una suma de dinero que podía gastar en la póliza sin quedarme en la bancarrota; se bien que hay seguros que cubren de todo tipo de eventualidades, sin embargo son muy caros y no quería estar tronándome los dedos cada vez que tocara pagar las cuotas correspondientes. En fin, encontré el seguro que deseaba con seguros m, quienes me prometieron la cobertura que necesitaba y a un precio que me ajustaba la cartera sin tener que preocuparme.

Esta aseguradora incluso me vendió la idea de que tendría que pagar solamente cuatro primas anuales dentro de un tipo de seguro que hacían llamar Programa de Protección y Acumulación Dinámica a los 65 años, esto significaba que a los 65 años ellos me pagarían una suma que correspondería a cierto porcentaje de la suma asegurada. También me dijeron que gracias a los intereses formados por las anualidades el seguro se pagaría solo sin tener que estar invirtiendo a cada rato en los pagos.

Hace poco tiempo cumplí los esperados sesenta y cinco años que estaba esperando para que la aseguradora al fin cumpliera su palabra y me recompensara por mi fidelidad ya que en ese tiempo otras aseguradoras me llamaban para ofrecerme paquetes más completos y dinámicos, a los que yo me negaba pensando en esta promesa hecha por los seguros m.

Me presenté en las oficinas con todos los documentos que acreditaban tanto mi edad como mi permanencia con esta póliza, a lo que me contestaron que no podían pagarme la suma acordada porque las políticas de la empresa habían cambiado desde 1992 y no podía cumplirse esa parte del trato con la que yo me había quedado al empezar con el uso de la póliza.

Hoy me siento decepcionada de esta aseguradora ya que me dieron falsas promesas; mucha gente me recomienda acudir a la Profeco a levantar una demanda, pero ya no tengo ganas de pelear. En un año termina mi póliza y algo tengo seguro: nunca renovaré con estos ladrones.

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