Aval y avalado: una relación de confianza

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

Al rentar un inmueble, solicitar un préstamo o un crédito e incluso para el pago de seguros, generalmente entre los requisitos encontraremos que necesitamos de algún conocido que avale por nosotros que cumpliremos con los pagos de cada una de las mensualidades acordadas en el contrato, de otra manera el aval deberá hacerse responsable de las deudas que tengamos, por esto se recomienda que el aval conozca perfectamente a la persona por la que avalará.

La figura del avalado es necesaria debido a que los prestatarios necesitan una garantía que pueda entrar en caso del deudor si llegase a incumplir con alguno de los pagos, ya sea en incumplimientos de las cuotas, demoras, gastos de demora, seguros, costas procesales, etc., aparte de que el banco no tiene obligación con el aval de comunicar el incumplimiento de algún pago; dicho esto se entiende que si el prestatario detecta la falta de algún pago, primero debe acudir con quien ha solicitado el préstamo o renta del inmueble, en caso de no tener contacto con el mismo, se pueden empezar las gestiones de cobro que van directamente con quien se ha comprometido a ser aval.

En el caso de que sea una vivienda la que está de por medio, el banco puede tener acceso a la hipoteca de la misma, aunque como suele ser un proceso muy tardado las instituciones bancarias se van por lo más sencillo que es reclamar directamente al avalista; en el caso que sean varios avalistas, el banco puede ir con cualquiera de ellos, generalmente sobre el que tenga los bienes más fácilmente embargables.

Generalmente las personas tienen varias opciones antes de que el embargo empiece, empezando por llamadas telefónicas en donde se notifica al deudor que se ha retrasado en los pagos y se le invita a ponerse al corriente antes de generar más intereses que solamente harán la deuda más grande; después siguen los citatorios jurídicos, los cuales por ley la entidad financiera está obligada a otorgar y a esperar antes de acudir con el avalista, generalmente se esperan tres meses antes de ponerse en acción contra quien responda por el deudor.

En caso de que el deudor no pague, el avalista debe hacerse responsable de todos los cargos extra por impuntualidad de pago: intereses, meses de adeudo y los gastos derivados del retraso del pago correspondiente.

Si usted está pensando en ser aval de algún conocido, no está de más buscar un buen seguro para respaldar sus bienes.

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